miércoles, setiembre 10, 2008

Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto


PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

5 comentarios:

  1. Horas después de que la otrora Selección Uruguaya de Fútbol (hoy Paco F.C.) resignara una vez más puntos en condición de local por las Eliminatorias a Sudáfrica 2010, Chile aplastaba a Colombia 4x0 en el Estadio Nacional.

    ¿Qué carajo tiene que ver eso con este post? El triunfo de "la roja" me hizo acordar de la extraña presencia trasandina en mi vida de uruguayo, desde que era botija hasta estos días.

    Aquel viaje a Santiago en el 95 con los bondis amarillos, el Hotel Carrera y el Cerro San Cristóbal sin dudas fue determinante.

    Dos años después lo elegí como país para presentar un trabajo en mi último año escolar. Me terminó de fascinar. Por su siempre engominado Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle. Por los cánticos de sus hinchas antes del Mundial de Francia. Por cualquier cosa.

    Un lustro más tarde, con la llegada de TVN Chile al cable (enseguida lo hicieron codificado y no lo tuve más), me embarqué en una cruzada que buscaba dejar de consumir televisión argentina y empezar a ver programas del país de Bernardo O´Higgins. Intenté convencer a mis amigos de las ventajas del proyecto. No pude, duró una semana. Pero valió la pena.

    Así las cosas, mi avidez por el otro lado de la Cordillera me hizo conocer más luces pero también algunas sombras. No importa. Hoy priorizo las luces y arranco una serie de homenaje a la cultura chilena posteando este poema que es un verdadero clásico de la literatura.

    CHI, CHI. LE, LE, LE. CHI, CHI, CHI. LE, LE, LE. VIVA CHILE.

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  2. campeón, campeón...
    campeón hay por montones
    hinchada!
    hinchada hay una sola
    cuál es?
    la hinchada del león

    nada más

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  3. PFFFFFFFFFFFFFFFFF.

    QUÉ TEMA. POR FAVOR!

    EL QUE NO SE EMOCIONE CON ESTO NO SABE APRECIAR LA FIESTA DE UNA HINCHADA.

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